lunes, 11 de marzo de 2013

El cuidado de la piel, 1º Paso



Inauguramos nuestro blog con un tema que, para cualquier maquillador, es la base de un maquillaje perfecto. La piel es nuestra arma de trabajo más importante, es el “lienzo” sobre el cual vamos a plasmar nuestro trabajo y al igual que para hacer un buen vestido necesitamos una buena tela, para un buen maquillaje necesitamos una piel sana y bien cuidada.

La piel es una parte muy importante de nuestro cuerpo, ya que nos protege de los agentes externos, pero al mismo tiempo es sensible y frágil y necesita un cuidado constante y profundo, sobre todo la piel del rostro que es la más delicada y la más expuesta, independientemente de la edad que se tenga.

Lo más importante es adquirir una rutina de belleza, esta debe hacerse a diario, por la mañana al levantarse y por la noche antes de acostarse, de forma que la piel se vea protegida durante las 24 horas del día. Esta rutina estaría compuesta por dos partes, la higiene, propiamente dicha y la hidratación.

Cada parte del día necesita unos cuidados específicos, por eso el tratamiento que se use durante el día no es igual que el que se usa por la noche, aunque existen puntos comunes entre ellos. Lo primero que debemos hacer es limpiar bien la piel, tanto por la mañana como por la noche, con un producto jabonoso preferiblemente y aclarar con agua tibia. Hay que secar la piel evitando frotar para no producir rojeces o escamar la piel.

Lo segundo es mineralizar la piel con un tónico, empapando un algodón y aplicándolo sobre el rostro a toquecitos, secando también el rostro después de aplicar el tónico. Estos dos pasos formarían la primera parte de la rutina de belleza que es la higiene. A continuación comenzaríamos con la segunda parte, que es la hidratación.

Una vez que el rostro está limpio y seco aplicamos una crema hidratante, con factor de protección para el día y regeneradora o anti arrugas para la noche (según la edad y tipo de piel) en movimientos circulares desde la barbilla hasta la frente, sin olvidar el cuello y escote, pero evitando la zona de los ojos y labios. Con el rostro ya hidratado aplicamos un contorno de ojos (hidratante e iluminador por el día y anti arrugas por la noche)  en la zona de la ojera y el rabillo del ojo (pata de gallo) a toquecitos para favorecer la absorción. Por último aplicamos un bálsamo labial para hidratar y proteger los labios.

Con estos sencillos pasos la piel estaría perfectamente cuidada, limpia e hidratada.

Para un cuidado más completo y profundo podemos hacernos, una vez a la semana, un peeling y mascarilla… pero eso es otro tema y lo veremos en otro artículo.